Alfred Henry Jarry nació en la ciudad francesa de Laval, hijo de Anselme y Carolina. Recibe una esmerada educación. En octubre de 1891 llega a París para estudiar en el Instituto Henri IV; tras el bachillerato trató de acceder a la École Normale Superiore, en la que no fue admitido. Más tarde ingresó en La Sorbona y fue alumno de Henri Bergson. Obtuvo pronto el éxito literario con sus poemas en verso y su prosa original. A los veinte años publicó su primera obra. Poco después murió su madre, a la que sucedió dos años más tarde su padre, que le dejó una cuantiosa herencia, que junto al éxito temprano de sus obras le llevó a una vida desordenada e irregular.
La obra que le dio a conocer fue Ubú rey, estrenada en París el 10 de diciembre de 1896, con un gran escándalo, se le considera antecesora directa del teatro del absurdo. Con ella Jarry consigue el aplauso del gran París. Su estreno fue interrumpido varias veces por los abucheos de los ofendidos y los vítores de los vanguardistas. En su momento sólo se representó dos veces. Es una comedia satírica en la que se mezclan las referencias a Macbeth con los excesos de un monarca tan tirano como cobarde. Y cuya trama da lugar a situaciones llevadas hasta el absurdo. Es una crítica corrosiva contra la autoridad que el autor realiza a través de la llegada al poder del grotesco Padre Ubú, quien junto a su mujer encarnan la corrupción y el despotismo, casi un paradigma de los dictadores del Siglo XX. William Yeats, que pese a su mal francés presenció el estreno escribió en su autobiografía a propósito de esa noche "Después de nosotros, El Dios Salvaje".A partir de Ubú rey, Jarry empezó a confundirse con su propio personaje, adoptando el habla sincopada y pedante de su personaje y su personalidad. Se volvió más excéntrico. Caminaba siempre por París con una pistola en el cinto. A pesar de su éxito, vivió de forma pobre hasta su muerte, producto de una tuberculosis empeorada por el alcohol y las drogas el día 1 de noviembre de 1907, en el Hospital de la Caridad, a los treinta y cuatro años.
Mostrando entradas con la etiqueta Biografías. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Biografías. Mostrar todas las entradas
lunes, 21 de julio de 2008
domingo, 25 de mayo de 2008
Miguel Hernández


Miguel Hernández Gilabert nació en Orihuela el 30 de octubre de 1910. La familia de Miguel estaba compuesta por el matrimonio, un niño, Vicente , y una niña, Elvira. El padre, Miguel Hernández Sánchez, se dedicaba a la crianza y pastoreo de ganado. Su madre, Concepción Gilabert Giner, se ocupaba de la casa. El matrimonio tuvo, en total, siete hijos, de los que sólo sobrevivieron cuatro: Vicente, Elvira, Miguel y Encarnación. A los cuatros años del nacimiento de Miguel, su padre decide trasladar el hogar familiar a una casa más amplia, situada en la calle Arriba (actualmente Casa Museo). La infancia del poeta transcurre entre los juegos y el trabajo. Desde los siete años ayuda a su hermano Vicente en las tareas del pastoreo, aprendiendo de él este oficio.
Su padre le necesita para atender el ganado pero, pese a todo, él aprovecha sus horas de pastoreo en la sierra para seguir estudiando. Miguel se convierte en un asiduo visitante de la biblioteca de Luis Almarcha, sacerdote y canónigo de la catedral oriolana.
Miguel Hernández empieza a escribir poesías, aproximadamente hacia 1925. Su principal fuente de inspiración es el entorno en el que vive: la huerta, su patio, la montaña, las cabras, el pastoreo, el río, etc. Miguel aprovecha cualquier ocasión para escribir. Incluso tiene que esconderse de su padre, a quien le molesta esa afición poética de su hijo.
Al leer parte de la vida de Miguel Hernández, destacando estos párrafos nos damos cuenta que sus poemas y una de las grandes fuentes de inspiración de ellos fue su oficio cuando era chico, que trabajaba en la huerta, pastoreo, etc.
Esto se puede relacionar con el poema:
Me llamo barro aunque Miguel me llame...Su padre le necesita para atender el ganado pero, pese a todo, él aprovecha sus horas de pastoreo en la sierra para seguir estudiando. Miguel se convierte en un asiduo visitante de la biblioteca de Luis Almarcha, sacerdote y canónigo de la catedral oriolana.
Miguel Hernández empieza a escribir poesías, aproximadamente hacia 1925. Su principal fuente de inspiración es el entorno en el que vive: la huerta, su patio, la montaña, las cabras, el pastoreo, el río, etc. Miguel aprovecha cualquier ocasión para escribir. Incluso tiene que esconderse de su padre, a quien le molesta esa afición poética de su hijo.
Al leer parte de la vida de Miguel Hernández, destacando estos párrafos nos damos cuenta que sus poemas y una de las grandes fuentes de inspiración de ellos fue su oficio cuando era chico, que trabajaba en la huerta, pastoreo, etc.
Esto se puede relacionar con el poema:
Me llamo barro aunque Miguel me llame.
Barro es mi profesión y mi destino
Que mancha con su lengua cuanto lame.
Soy un triste instrumento del camino.
Soy una lengua dulcemente infamea los pies que idolatro desplegada.
Como un nocturno buey de agua y barbecho
que quiere ser criatura idolatrada,
embisto a tus zapatos ya sus alrededores,
y hecho de alfombras y de besos hecho
tu talón que me injuria beso y siembro de flores.
que quiere ser criatura idolatrada,
embisto a tus zapatos ya sus alrededores,
y hecho de alfombras y de besos hecho
tu talón que me injuria beso y siembro de flores.
Coloco relicarios de mi especie
a tu talón mordiente, a tu pisada,
y siempre a tu pisada me adelanto
para que tu impasible pie desprecie
todo el amor que hacia tu pie levanto.
a tu talón mordiente, a tu pisada,
y siempre a tu pisada me adelanto
para que tu impasible pie desprecie
todo el amor que hacia tu pie levanto.
Más mojado que el rostro de mi llanto,
cuando el vidrio lanar del hielo bala,
cuando el invierno tu ventana cierra
bajo a tus pies un gavilán de ala,
de ala manchada y corazón de tierra.
cuando el vidrio lanar del hielo bala,
cuando el invierno tu ventana cierra
bajo a tus pies un gavilán de ala,
de ala manchada y corazón de tierra.
Bajo a tus pies un ramo derretido
de humilde miel pataleada y sola,
un despreciado corazón caído
en forma de alga y en figura de ola.
Barro en vano me invisto de amapola,
barro en vano vertiendo voy mis brazos,
barro en vano te muerdo los talones,
dándote a malheridos aletazos
sapos como convulsos corazones.
barro en vano vertiendo voy mis brazos,
barro en vano te muerdo los talones,
dándote a malheridos aletazos
sapos como convulsos corazones.
Apenas si me pisas, si me pones
la imagen de tu huella sobre encima,
se despedaza y rompe la armadurade arrope bipartido que me ciñe la boca
en carne viva y pura,
pidiéndote a pedazos que la oprima
siempre tu pie de liebre libre y loca.
la imagen de tu huella sobre encima,
se despedaza y rompe la armadurade arrope bipartido que me ciñe la boca
en carne viva y pura,
pidiéndote a pedazos que la oprima
siempre tu pie de liebre libre y loca.
Su taciturna nata se arracima,
los sollozos agitan su arboleda
de lana cerebral bajo tu paso.
y pasas, y se queda
incendiando su cera de invierno ante el ocaso,
mártir, alhaja y pasto de la rueda.
los sollozos agitan su arboleda
de lana cerebral bajo tu paso.
y pasas, y se queda
incendiando su cera de invierno ante el ocaso,
mártir, alhaja y pasto de la rueda.
Harto de someterse a los puñales
circulantes del carro y la pezuña,
teme del barro un parto de animales
de corrosiva piel y vengativa uña.
circulantes del carro y la pezuña,
teme del barro un parto de animales
de corrosiva piel y vengativa uña.
Teme que el barro crezca en un momento,
teme que crezca y suba y cubra tierna,
tierna y celosamente
tu tobillo de junco, mi tormento,
teme que inunde el nardo de tu pierna
y crezca más y ascienda hasta tu frente.
teme que crezca y suba y cubra tierna,
tierna y celosamente
tu tobillo de junco, mi tormento,
teme que inunde el nardo de tu pierna
y crezca más y ascienda hasta tu frente.
Teme que se levante huracanado
del blando territorio del invierno
y estalle y truene y caiga diluviado
sobre tu sangre duramente tierno.
del blando territorio del invierno
y estalle y truene y caiga diluviado
sobre tu sangre duramente tierno.
Teme un asalto de ofendida espuma
y teme un amoroso cataclismo.
Antes que la sequía lo consuma
el barro ha de volverte de lo mismo.
y teme un amoroso cataclismo.
Antes que la sequía lo consuma
el barro ha de volverte de lo mismo.
viernes, 25 de abril de 2008
Premio Cervantes otorgado a Juan Gelman
El autor recibió el reconocimiento más importante de las letras hispanas, otorgado por el Ministerio de Cultura español. Así, se convirtió en el cuarto argentino en obtener el galardón, que otorga 90.450 euros.
Gelman, de 77 años, es uno de los autores nacionales más premiados de la generación de los años 60-70, y ha recibido el Premio Nacional de Poesía argentino, el de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, el Iberoamericano de Poesía "Pablo Neruda" y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.
Su primera obra poética fue "Violín y otras cuestiones", publicada en 1956 y luego llegarían "El juego en que andamos" (1959), "Velorio del solo" (1961), "Gotan" (1962), "Cólera Buey" (1965). Entre sus últimas creaciones, Gelman escribió "En el hoy y mañana y ayer" (2000), "Valer la pena" (2001) y "País que fue, será" (2004).
Gelman se convirtió así, en el cuarto argentino en ganar el Cervantes. Los otros habían sido: Jorge Luis Borges (1979), Ernesto Sábato (1984) y Adolfo Bioy Casares (1990).
Gelman, de 77 años, es uno de los autores nacionales más premiados de la generación de los años 60-70, y ha recibido el Premio Nacional de Poesía argentino, el de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, el Iberoamericano de Poesía "Pablo Neruda" y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.
Su primera obra poética fue "Violín y otras cuestiones", publicada en 1956 y luego llegarían "El juego en que andamos" (1959), "Velorio del solo" (1961), "Gotan" (1962), "Cólera Buey" (1965). Entre sus últimas creaciones, Gelman escribió "En el hoy y mañana y ayer" (2000), "Valer la pena" (2001) y "País que fue, será" (2004).
Gelman se convirtió así, en el cuarto argentino en ganar el Cervantes. Los otros habían sido: Jorge Luis Borges (1979), Ernesto Sábato (1984) y Adolfo Bioy Casares (1990).
jueves, 3 de abril de 2008
Leímos "La salud de los enfermos" de Julio Cortázar

Julio Cortázar nació en Bruselas el 26 de Agosto de 1914, de padres argentinos. Llegó a la Argentina a los cuatro años. Paso la infancia en Bánfield, se graduó como maestro de escuela e inició estudios en la Universidad de Buenos Aires, los que debió abandonar por razones económicas.
Trabajó en varios pueblos del interior del país. Enseñó en la Universidad de Cuyo y renunció a su cargo por desavenencias con el peronismo.
En 1951 se alejó de nuestro país y desde entonces trabajó como traductor independiente de la Unesco, en París, viajando constantemente dentro y fuera de Europa. En 1938 publicó, con el seudónimo Julio Denis, el librito de sonetos ("muy mallarmeanos", dijo después el mismo) Presencia. En 1949 aparece su obra dramática Los reyes. Apenas dos años después, en 1951, publica Bestiario: ya surge el Cortázar deslumbrante por su fantasía y su revelación de mundos nuevos que irán enriqueciéndose en su obra futura: los inolvidables tomos de relatos, los libros que desbordan toda categoría genérica (poemas-cuentos-ensayos a la vez), las grandes novelas: Los premios (1960), Rayuela (1963), 62/Modelo para armar (1968), Libro de Manuel (1973). El refinamiento literario de Julio Cortázar, sus lecturas casi inabarcables, su incesante fervor por la causa social, hacen de él una figura de deslumbrante riqueza, constituida por pasiones a veces encontradas, pero siempre asumidas con el mismo genuino ardor.
Julio Cortázar murió en 1984 pero su paso por el mundo seguirá suscitando el fervor de quienes conocieron su vida y su obra.
Entre sus obras:
Los Reyes (1949)
Bestiario (1951)
Final de Juego (1956)
Continuidad de los parques
No se culpe a nadie
Las armas secretas (1959)
Los premios (1960)
Historias de Cronopios y de Famas (1962)
Instrucciones para subir una escalera
Historias de Cronopios y de Famas
Conducta en los velorios
Rayuela (1963)
del capítulo 7
del capítulo 68
Todos los fuegos el fuego (1966)
La vuelta al día en ochenta mundos (1967)
la máquina para leer Rayuela y otras historias
62/Modelo para armar (1968)
Último round (1969)
La prosa del Observatorio (1972)
Libro de Manuel (1973)
Octaedro (1974)
Alguien anda por ahí (1977)
Territorios (1978)
Un tal Lucas (1979)
Lucas, sus pudores
Quremos tanto a Glenda (1980)
Deshoras (1982)
Nicaragua tan violentamente dulce (1983)
Los autonautas de la cosmopista (1983, escrito con Carol Dunlop)
Divertimento (1986)
El Examen (1986)
Diario de Andrés Fava (1995)
Adiós Robinson (1995)
Trabajó en varios pueblos del interior del país. Enseñó en la Universidad de Cuyo y renunció a su cargo por desavenencias con el peronismo.
En 1951 se alejó de nuestro país y desde entonces trabajó como traductor independiente de la Unesco, en París, viajando constantemente dentro y fuera de Europa. En 1938 publicó, con el seudónimo Julio Denis, el librito de sonetos ("muy mallarmeanos", dijo después el mismo) Presencia. En 1949 aparece su obra dramática Los reyes. Apenas dos años después, en 1951, publica Bestiario: ya surge el Cortázar deslumbrante por su fantasía y su revelación de mundos nuevos que irán enriqueciéndose en su obra futura: los inolvidables tomos de relatos, los libros que desbordan toda categoría genérica (poemas-cuentos-ensayos a la vez), las grandes novelas: Los premios (1960), Rayuela (1963), 62/Modelo para armar (1968), Libro de Manuel (1973). El refinamiento literario de Julio Cortázar, sus lecturas casi inabarcables, su incesante fervor por la causa social, hacen de él una figura de deslumbrante riqueza, constituida por pasiones a veces encontradas, pero siempre asumidas con el mismo genuino ardor.
Julio Cortázar murió en 1984 pero su paso por el mundo seguirá suscitando el fervor de quienes conocieron su vida y su obra.
Entre sus obras:
Los Reyes (1949)
Bestiario (1951)
Final de Juego (1956)
Continuidad de los parques
No se culpe a nadie
Las armas secretas (1959)
Los premios (1960)
Historias de Cronopios y de Famas (1962)
Instrucciones para subir una escalera
Historias de Cronopios y de Famas
Conducta en los velorios
Rayuela (1963)
del capítulo 7
del capítulo 68
Todos los fuegos el fuego (1966)
La vuelta al día en ochenta mundos (1967)
la máquina para leer Rayuela y otras historias
62/Modelo para armar (1968)
Último round (1969)
La prosa del Observatorio (1972)
Libro de Manuel (1973)
Octaedro (1974)
Alguien anda por ahí (1977)
Territorios (1978)
Un tal Lucas (1979)
Lucas, sus pudores
Quremos tanto a Glenda (1980)
Deshoras (1982)
Nicaragua tan violentamente dulce (1983)
Los autonautas de la cosmopista (1983, escrito con Carol Dunlop)
Divertimento (1986)
El Examen (1986)
Diario de Andrés Fava (1995)
Adiós Robinson (1995)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
